14 de julio de 2009

por qué Mariano Rajoy aún mantiene a Luís Bárcenas al frente de la Tesorería Nacional del Partido Popular.

El hombre nace libre, responsable y sin excusas.

Entre la cobardía de Rajoy para no dimitir a Bárcenas y las amenazas del PP valenciano

Son muchos los militantes del PP que a estas horas continúan preguntándose por qué Mariano Rajoy aún mantiene a Luís Bárcenas al frente de la Tesorería Nacional del Partido Popular.

Todos los afiliados del PP que hayan leído los estatutos conocen que el tesorero es designado a propuesta del presidente, y que este tiene la potestad de cesarle en cualquier momento. Así, Mariano Rajoy no tiene que esperar a que Bárcenas le presente su dimisión.

En el articulo 41, apartado “F” de los Estatutos, y entre las atribuciones del Presidente Nacional, se encuentra claramente especificado que el presidente puede “proceder directamente a la apertura de expediente disciplinario, suspendiendo provisionalmente al afiliado de todas las responsabilidades que ostente en el Partido”.

En ese mismo articulado y en su apartado “J” se reconoce que el presidente puede en cualquier momento “proponer al Comité Ejecutivo el relevo de los cargos y funciones de cualquiera de los miembros, así como su sustitución de entre los miembros de dicho Comité”.

Y eso por no hablar de cómo en el Código ético del PP aprobado en la época de Aznar y que no ha sido modificado: “Para garantizar la exigencia de responsabilidades políticas que pudieran corresponder a cualquier cargo público del Partido Popular éstos se comprometen a comunicar a la Dirección del Partido Popular y a poner a su disposición el puesto público que desempeñaran, si de la apertura de cualquier procedimiento jurisdiccional puedan derivarse”

En definitiva, Mariano Rajoy no debería haber tenido ningún problema a la hora de cesar a su tesorero y evitar un serio desgaste al partido y a su propia persona. Cabe recordar que muchos ya empiezan a acusar a Rajoy desde la sede de Génova 13, eso si, veladamente , de no saber dar una solución a un problema que otros presidentes sí que resolvieron en el pasado.

En la memoria todos tenemos la “dimisión forzada” de Naseiro o de algunos dirigentes de Castilla y León, como Juan Manuel Peñalosa, presidente del PP zamorano que asumío toda la responsabilidad para evitar que la trama de la financiación del partido en esa comunidad terminara salpicando al mismísimo Aznar.

Que Bárcenas no es Naseiro está claro. Si Rajoy no se ha atrevido a usar sus prerrogativas como presidente sólo puede entenderse en el hecho de que Luís Bárcenas tiene mucha información que pondría a más de un dirigente del partido al borde del abismo. Pero quizás, lo que resulte más llamativo es comprobar como antiguos dirigentes del PP se muestran partidarios de que Bárcenas continúe al frente de sus responsabilidades.

En especial, es llamativo el apoyo de Francisco Alvarez Cascos. También llama la atención el silencio que al respecto de este asunto viene manteniendo el ex presidente José María Aznar. Claro, que lo de este último tiene una cierta explicación. ya que Luís Barcenas podría haber hecho llegar el mensaje de que podría contar algunos asuntos relacionados con la boda de la hija del Aznar. Una boda que todos recordarán como el inicio del declive de la figura del ex presidente y que contó en su larga lista de invitados.

Pero dimita o no dimita Bárcenas, lo que más preocupa al entorno de Mariano Rajoy es la decisión que el Alto Tribunal de Justicia Valenciano puede terminar tomando en los próximos días. En una actuación sin precedentes en nuestra corta historia democrática. Y es que estamos comprobando como desde el PP Valenciano se está realizando todo tipo de presiones para evitar un pronunciamiento de la sala a favor de continuar el proceso contra el Presidente de la Generalitat.

En este sentido, incluso dirigentes del PP valenciano han reconocido a los medio que las presiones que se están ejerciendo sobre los magistrados de la Sala de lo Penal y de lo Civil del TSJCV son "como jamás se habían visto antes". Con ser esto grave, lo que ya roza la indignación de cualquier ciudadano es que desde el propio partido se haya comenzado a lanzar el mensaje que del archivo o no de la causa pueda depender la “desestabilización o no de la Comunidad Valenciana” y que "no tiene sentido poner fin a la carrera de un presidente por unos hechos que podrían suponer una multa de unos pocos miles de euros".

Los hechos no son otros que el regalo de unos trajes, cuya procedencia no ha podido justificar el presidente en ningún momento. Pero como decía en un anterior artículo, los jueces no deberían fijarse sólo en estos supuestos regalos, sino en conocer todos los detalles de la trama corrupta.

Por Jesús Cascón, director de Bejarnoticias.com y subdirector de Granadinos.com
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